Los colores alivian los dolores

“Según datos del Eurostat se prevé que sobre el año 2060 habrá un escenario sin precedentes en el que 4/10 personas habrán superado los 65 años”.

En nuestro proceso de vida, las personas no aprendemos a envejecer, a enfermar o estar preparados para la recta final de nuestra vida. Nadie nos facilita este aprendizaje ya que socialmente, seguimos considerando un tabú el envejecimiento; nos da miedo y no queremos afrontarlo; incluso nos preocupa mucho más que el propio momento presente. Por tanto es un aprendizaje clave para no sentirnos perdidos ni frustrados en esta etapa vital ya que son muchas las personas que se esfuerzan en evitar un hecho que es inevitable.

Actualmente sabemos que el bienestar del ser humano depende del equilibrio no solo a nivel físico sino también mental. Ambos niveles son igual de prioritarios. Por tanto y quedando aún muchos retos por delante, existen numerosas estrategias y recursos que desde un ámbito holístico están diseñadas para mejorar la calidad de vida de aquellas personas que se encuentren hospitalizadas o en sus domicilios y sufren una enfermedad avanzada.

Hacia el final de la vida

Partiendo desde este planteamiento, se propone ver este último tramo de la vida como una oportunidad. Creando un espacio personal para descubrir y hacer preguntas sobre el sentido de la existencia, para aceptar y querer a nuestro “yo” del presente y también al del pasado; poder despedirnos de las personas que queremos; tener un espacio para hablar de sentimientos y emociones como la tristeza o la soledad; para volver a compartir con sus familiares o amigos experiencias y relatos de lo vivido, haciéndolo de forma consciente.

Todas las personas son conscientes de que su vida y la de su seres queridos se acaba pero muchas veces no somos capaces de afrontarlo, por miedo a perderlos y perdernos; por tanto intentamos crear en otros finales posibles aunque éstos no puedan ser reales y por ello no aceptamos nuestra situación: “ No me merezco esta situación”, “ Ya mi cuerpo no está bien para hacer esto o lo otro”, “Ya no puedo hacer nada”…
Estas frases están muy presentes en los hospitales o domicilios antes de realizar las sesiones de arteterapia. Pero al acabar se produce en ellos la sorpresa, al ver que todavía en su momento vital son capaces de hacer muchas cosas y de las que no eran conscientes y que siempre son más de las que ellos creían.

Arteterapia

Cuando hablamos de “arteterapia” hablamos de libertad a la hora de expresarnos. No hay una buena o mala forma de hacerlo, no existen juicios sobre los resultados de la obra. Lo que siempre tiene valor es la experiencia en el proceso de crear y el significado que le da la persona que realiza esta experiencia creativa.

Por tanto, con este enfoque las personas que se animen a realizar este proceso estarán más tranquilas ya que así no sienten tanto miedo, ni malos recuerdos sobre expectativas que se han ido formando a lo largo de sus vidas. Así, cuando sienten que éstas no existen en la actividad ( que no es para estudiantes de Bellas Artes, ni para grandes pintores o niños) conseguirán sacar su lado creativo de manera fluida, el que no creían tener. Esto tiene un gran valor personal a la hora de creer en sus capacidades.

Para que este proceso sea posible será importante que el profesional tenga en cuenta la tarea de mediación artística. A través de la confianza en las capacidades de las personas usuarias, se realiza un acompañamiento personalizado, dejando los juicios fuera de la sesión artística y desarrollando una escucha sobretodo desde el respeto y el refuerzo positivo. Así como una actitud que impulse su autonomía y toma de decisiones.

Terapia emocional

Cuando el profesional desarrolla correctamente estas habilidades se genera un espacio de intimidad donde el usuario conecta con sentimientos y emociones que no ha podido expresar hasta el momento con palabras. Por tanto, el profesional va a aportar recursos y un acercamiento a sus capacidades para llevar una situación de vida mas amena, recuperando sus ganas por aprovechar y disfrutar el momento presente.
El cambio que se observa antes y después del taller es considerable. Un reflejo de ello, el título de este post, que compartió con nosotros un paciente después de una sesión.

Es una entidad social que acompaña la dimensión emocional de personas que padecen una enfermedad avanzada a través del arte.

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